"El objetivo de Budo es cultivar el mundo interior esforzándose por mejorar el mundo exterior".
Patrick McCarthy
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miércoles, 15 de abril de 2009
Presentación Galpón UTP
Presentación del Dojo Seiken en La Cafetería Central (Galpón) de la Universidad Tecnológica de Pereira, como parte de las actividades en conmemoración del Día Mundial de la Actividad Física, celebrado el día lunes 13 de abril de 2009 en horas de la mañana.
miércoles, 11 de febrero de 2009
Gichin Funakoshi
A continuación una biografía del gran maestro Gichín Funakoshi con un slide de fotos históricas fechadas, para rememorar su trayectoria. Recuerdo siempre a un niño en Manizales preguntándole al Sensei, con su lógica e inocencia, que si el de la fotografía del kamiza era su abuelito, a lo que el Sensei Óscar le respondió, entre otras cosas, que ese era el abuelo de todos nosotros los que seguimos el camino del Karate. Espero lo disfruten.
GICHIN FUNAKOSHI
"The Weaponless Warriors", Richard Kim.
SI HAY ALGUN HOMBRE al que se le pudiere dar crédito de haber colocado a Karate en la posición que actualmente tiene en las islas principales de Japón, ese es Gichin Funakoshi. Este meijin (maestro) nacido en Shuri, Okinawa, y no fue reconocido como precusor del karate en Japón propiamente tal, hasta que tenía 53 años de edad.
La historia del maestro es similar a la de muchos otros grandes del karate. Nació débil, enfermizo y en muy pobre estado de salud, sus padres lo llevaron a Itosu y Azato (este último, se dice, fue el "culpable" del alto desarrollo de Funakoshi) para que entrenase en karate. Entre su doctor, Tokashiki, quien le prescribió ciertas hierbas que le darían fuerzas, y el buen entrenamiento dado por los maestros Itosu y Azato, Funakoshi floreció. Se transformó en un buen alumno, con Arakaki y Matsumura, como sus otros maestros, que hicieron grandes contribuciones en el desarrollo de su conocimiento y en crear su mente altamente disciplinada.
Cuando finalmente llegó a Japón desde Okinawa en 1922, se quedó entre su propia gente en el dormitorio prefectural de estudiantes en Suidobata, Tokyo. Vivió en una pequeña pieza cerca de la entrada y limpiaba los dormitorios mientras los estudiantes estaban en clases. En la noche les enseñaba karate.
Después de algún tiempo había ahorrado suficiente dinero como para abrir su primera escuela en Meishojuku. Posteriormente abrió su Shotokan en Mejiro, desde ahí partieron un gran número de notables estudiantes, tales como Obata de Keio, Egami de Waseda, Hironishi de Chuo, Noguchi de Waseda, Ohtsuka, Nakayama y Yoshida de Takudai. Se sabe que en sus viajes alrededor de Japón siempre llevó a Takeshi Shimoda, Yoshitaka (su hijo), Egami y Ohtsuka. Sus principales instructores en los trienta y cuarentas fueron Shimoda y Yoshitaka (o Gigo) Funakoshi. Shimoda era aparentemente un experto de la escuela Nen-ryu de Kendo y estudiante de Ninjutsu. Desgraciadamente murió muy joven, en 1934, luego de una gira de exhibición por Japón. Fue reemplazado por Gigo Funakoshi, un hombre de excelente carácter, altamente calificado técnicamente. Según Shigeru Egami, no había nadie mejor calificado para instruir. Por su juventud y su muy fuerte entrenamiento (a veces brutal) se gestaron conflictos de jerarquía con Ohtsuka, el alumno de más edad. Algunos dicen que no pudo soportar los entenamientos, lo cierto es que se retiró para formar su propio estilo, cuyo nombre alude aparentemente al conflicto que lo separó de los Funakoshi, Wado-ryu, el estilo de la Armonía. Gigo también murió joven, en 1945, a los 39 años de edad, pero no sin dejar un legado claro y duradero en el Karate-do.
Las artes marciales entre los 20's y los 40's tuvieron un auge explosivo en Japón. Durante ese periodo los ultranacionalistas tenín mucha fuerza y despreciaban cualquier cosa que no fuese japonés puro. Esto incluyó al karate okinawense, al que llamaban un arte pagano y salvaje.
Funakoshi superó ese prejuicio y finalmente recibió reconocimiento formal del karate como un arte marcial japonés en 1941.
Muchos clubes de karate florecieron en Japón. En 1924, se estableció el Club de Karate-do de la Universidad de Keio. También organizó clubes de karate en las Universidades de Chuo, Tokyo (1929), Hosei, ente otros. También un club en Shichi-Tokudo, una guarnición en los terrenos del palacio.
Funakoshi visitaba el Shichi-Tokudo cada dos días para enseñar y siempre era acompañado por Ohtsuka. Un día, cuando Ohtsuka estaba enseñando en la Shichi-Tokudo, un estudiante, Kogura, de la Universidad de Keio, quien tenía un grado sandan (tercer dan, cinturón negro) en kendo (esgrima japonés) y también un cinturón negro en Karate, tomó una espada y se enfrentó a Ohtsuka. Todos los otros estudiantes observaron para ver qué sucedería. Pensaban que nadie le podía hacer frente al shinken (la espada desnuda) en manos de un experto en kendo.
Ohtsuka calmadamente observó a Kogura y en el momento que realizó un movimiento con su espada, Ohtsuka lo barrió del suelo. Ya que esto no había sido ensayado, verificaba la habilidad de Ohtsuka pero más que nada apoyaba la filosofía del Maestro Funakoshi que la práctica de Kata era más que suficiente en tiempos de necesidad y por otro lado corrobora la habilidad de Gichin Funakoshi como un gran profesor y maestro.
En 1927, tres hombres, Miki, Bo y Hirayama, decidieron que la práctica de kata no era suficiente y trataron de introducir jiyu kumite (el combate libre). Idearon trajes protectores junto con máscaras de kendo en sus encuentros, para así utilizar el contacto pleno. Funakoshi oyó de estos encuentros y, cuando vio que no pudo convencerlos de evitar esta práctica, que él consideraba empequeñecedora del arte de Karate, dejó de ir a Shichi-Tokudo. Ni Funakoshi ni Ohtsuka aparecieron por ese lugar jamás.
Cuando Funakoshi llegó a las islas principales de Japón, enseñó 16 kata : 5 Heian (Pinan), 3 Tekki (Naihanchi), Kanku (Kushanku) sho y Kanku dai, Hangetsu (Seisan), Bassai (Patsai), Empi (Wansu), Gankaku (Chinto), Jutte y Jion pero transmitió a lo menos 40 kata a sus alumnos más avanzados y de confianza. Mantenía a sus alumnos mucho tiempo en las formas básicas antes de dejarlos avanzar a los más avanzados y complejos. El entrenamiento repetitivo dio resultados; sus alumnos, generaron el karate más preciso y exacto que se ha enseñado.
Jigoro Kano, el fundador del Judo moderno, una vez invitó a Funakoshi y un amigo, Makoto Gima, a hacer una presentación en el Kodokan. Aproximadamente 100 personas observaron la exhibición. Gima, que había estudiado bajo Yabu Kentsu en su juventud en Okinawa, realizó el Tekki shodan y Funakoshi realizó el Kanku dai.
Kano sensei observaba la presentación y le preguntó sobre las técnicas a Funakoshi. Estaba muy impresionado. Los invitó a una cena tendon (pescado y arroz), durante la cual cantó y bromeó para tranquilizar a Funakoshi.
A pesar de su sinceridad en la enseñanza del Karate, Funakoshi tenía sus detractores. Sus críticos atacaban su insistencia en los kata y lo llamaban karate "blando" y que desperdiciaba demasiado tiempo. Funakoshi insistía en hito kata sanen (tres años en un kata). Funakoshi era un hombre humilde. Predicaba y practicaba una humildad esencial. Predicaba que el karate estaba enraizado en la verdadera perspectiva de las cosas, llena de vida y de consciencia. Vivió en paz consigo mismo y con los demás.Cuando se menciona el nombre de Funakoshi, trae a la mente la parábola de "Un Hombre de Tao (Do) y un Hombre Pequeño". Como se cuenta, uno de sus estudiantes le preguntó una vez: "Cuál es la diferencia entre un hombre de Tao y un Hombre Pequeño?" El Sensei replica, " Eso es fácil. Cuando un hombre pequeño recibe su primer dan, casi no puede esperar partir a casa y gritar a todo pulmón para contarle a todos que es primer dan. Cuando recibe su segundo dan, se subirá a los techos y le contará a la gente. Cuando recibe su tercer dan, saltará dentro de su automóvil y dará vueltas al pueblo tocando la bocina y contándole a todos sobre su tercer dan."
El Sensei continúa, "Cuando un hombre de Tao recibe su primer dan, inclinará su cabeza agradecido. Al recibir su segundo dan , inclinará su cabeza y sus hombros. Al recibir su tercer dan, se inclinará hasta su cintura y se irá caminando calladamente a lo largo de alguna pared para que la gente no lo vea y no se den cuenta de él."
Funakoshi era un hombre de Tao. Nunca colocó énfasis en competencias, ni en romper marcas ni en campeonatos. Colocó énfasis en la autoperfección individual. Tenía fe en la decencia y respeto que nos debemos un ser humano al otro. El fue el Maestro de Maestros.
"The Weaponless Warriors", Richard Kim.
SI HAY ALGUN HOMBRE al que se le pudiere dar crédito de haber colocado a Karate en la posición que actualmente tiene en las islas principales de Japón, ese es Gichin Funakoshi. Este meijin (maestro) nacido en Shuri, Okinawa, y no fue reconocido como precusor del karate en Japón propiamente tal, hasta que tenía 53 años de edad.
La historia del maestro es similar a la de muchos otros grandes del karate. Nació débil, enfermizo y en muy pobre estado de salud, sus padres lo llevaron a Itosu y Azato (este último, se dice, fue el "culpable" del alto desarrollo de Funakoshi) para que entrenase en karate. Entre su doctor, Tokashiki, quien le prescribió ciertas hierbas que le darían fuerzas, y el buen entrenamiento dado por los maestros Itosu y Azato, Funakoshi floreció. Se transformó en un buen alumno, con Arakaki y Matsumura, como sus otros maestros, que hicieron grandes contribuciones en el desarrollo de su conocimiento y en crear su mente altamente disciplinada.
Cuando finalmente llegó a Japón desde Okinawa en 1922, se quedó entre su propia gente en el dormitorio prefectural de estudiantes en Suidobata, Tokyo. Vivió en una pequeña pieza cerca de la entrada y limpiaba los dormitorios mientras los estudiantes estaban en clases. En la noche les enseñaba karate.
Después de algún tiempo había ahorrado suficiente dinero como para abrir su primera escuela en Meishojuku. Posteriormente abrió su Shotokan en Mejiro, desde ahí partieron un gran número de notables estudiantes, tales como Obata de Keio, Egami de Waseda, Hironishi de Chuo, Noguchi de Waseda, Ohtsuka, Nakayama y Yoshida de Takudai. Se sabe que en sus viajes alrededor de Japón siempre llevó a Takeshi Shimoda, Yoshitaka (su hijo), Egami y Ohtsuka. Sus principales instructores en los trienta y cuarentas fueron Shimoda y Yoshitaka (o Gigo) Funakoshi. Shimoda era aparentemente un experto de la escuela Nen-ryu de Kendo y estudiante de Ninjutsu. Desgraciadamente murió muy joven, en 1934, luego de una gira de exhibición por Japón. Fue reemplazado por Gigo Funakoshi, un hombre de excelente carácter, altamente calificado técnicamente. Según Shigeru Egami, no había nadie mejor calificado para instruir. Por su juventud y su muy fuerte entrenamiento (a veces brutal) se gestaron conflictos de jerarquía con Ohtsuka, el alumno de más edad. Algunos dicen que no pudo soportar los entenamientos, lo cierto es que se retiró para formar su propio estilo, cuyo nombre alude aparentemente al conflicto que lo separó de los Funakoshi, Wado-ryu, el estilo de la Armonía. Gigo también murió joven, en 1945, a los 39 años de edad, pero no sin dejar un legado claro y duradero en el Karate-do.
Las artes marciales entre los 20's y los 40's tuvieron un auge explosivo en Japón. Durante ese periodo los ultranacionalistas tenín mucha fuerza y despreciaban cualquier cosa que no fuese japonés puro. Esto incluyó al karate okinawense, al que llamaban un arte pagano y salvaje.
Funakoshi superó ese prejuicio y finalmente recibió reconocimiento formal del karate como un arte marcial japonés en 1941.
Muchos clubes de karate florecieron en Japón. En 1924, se estableció el Club de Karate-do de la Universidad de Keio. También organizó clubes de karate en las Universidades de Chuo, Tokyo (1929), Hosei, ente otros. También un club en Shichi-Tokudo, una guarnición en los terrenos del palacio.
Funakoshi visitaba el Shichi-Tokudo cada dos días para enseñar y siempre era acompañado por Ohtsuka. Un día, cuando Ohtsuka estaba enseñando en la Shichi-Tokudo, un estudiante, Kogura, de la Universidad de Keio, quien tenía un grado sandan (tercer dan, cinturón negro) en kendo (esgrima japonés) y también un cinturón negro en Karate, tomó una espada y se enfrentó a Ohtsuka. Todos los otros estudiantes observaron para ver qué sucedería. Pensaban que nadie le podía hacer frente al shinken (la espada desnuda) en manos de un experto en kendo.
Ohtsuka calmadamente observó a Kogura y en el momento que realizó un movimiento con su espada, Ohtsuka lo barrió del suelo. Ya que esto no había sido ensayado, verificaba la habilidad de Ohtsuka pero más que nada apoyaba la filosofía del Maestro Funakoshi que la práctica de Kata era más que suficiente en tiempos de necesidad y por otro lado corrobora la habilidad de Gichin Funakoshi como un gran profesor y maestro.
En 1927, tres hombres, Miki, Bo y Hirayama, decidieron que la práctica de kata no era suficiente y trataron de introducir jiyu kumite (el combate libre). Idearon trajes protectores junto con máscaras de kendo en sus encuentros, para así utilizar el contacto pleno. Funakoshi oyó de estos encuentros y, cuando vio que no pudo convencerlos de evitar esta práctica, que él consideraba empequeñecedora del arte de Karate, dejó de ir a Shichi-Tokudo. Ni Funakoshi ni Ohtsuka aparecieron por ese lugar jamás.
Cuando Funakoshi llegó a las islas principales de Japón, enseñó 16 kata : 5 Heian (Pinan), 3 Tekki (Naihanchi), Kanku (Kushanku) sho y Kanku dai, Hangetsu (Seisan), Bassai (Patsai), Empi (Wansu), Gankaku (Chinto), Jutte y Jion pero transmitió a lo menos 40 kata a sus alumnos más avanzados y de confianza. Mantenía a sus alumnos mucho tiempo en las formas básicas antes de dejarlos avanzar a los más avanzados y complejos. El entrenamiento repetitivo dio resultados; sus alumnos, generaron el karate más preciso y exacto que se ha enseñado.
Jigoro Kano, el fundador del Judo moderno, una vez invitó a Funakoshi y un amigo, Makoto Gima, a hacer una presentación en el Kodokan. Aproximadamente 100 personas observaron la exhibición. Gima, que había estudiado bajo Yabu Kentsu en su juventud en Okinawa, realizó el Tekki shodan y Funakoshi realizó el Kanku dai.
Kano sensei observaba la presentación y le preguntó sobre las técnicas a Funakoshi. Estaba muy impresionado. Los invitó a una cena tendon (pescado y arroz), durante la cual cantó y bromeó para tranquilizar a Funakoshi.
A pesar de su sinceridad en la enseñanza del Karate, Funakoshi tenía sus detractores. Sus críticos atacaban su insistencia en los kata y lo llamaban karate "blando" y que desperdiciaba demasiado tiempo. Funakoshi insistía en hito kata sanen (tres años en un kata). Funakoshi era un hombre humilde. Predicaba y practicaba una humildad esencial. Predicaba que el karate estaba enraizado en la verdadera perspectiva de las cosas, llena de vida y de consciencia. Vivió en paz consigo mismo y con los demás.Cuando se menciona el nombre de Funakoshi, trae a la mente la parábola de "Un Hombre de Tao (Do) y un Hombre Pequeño". Como se cuenta, uno de sus estudiantes le preguntó una vez: "Cuál es la diferencia entre un hombre de Tao y un Hombre Pequeño?" El Sensei replica, " Eso es fácil. Cuando un hombre pequeño recibe su primer dan, casi no puede esperar partir a casa y gritar a todo pulmón para contarle a todos que es primer dan. Cuando recibe su segundo dan, se subirá a los techos y le contará a la gente. Cuando recibe su tercer dan, saltará dentro de su automóvil y dará vueltas al pueblo tocando la bocina y contándole a todos sobre su tercer dan."
El Sensei continúa, "Cuando un hombre de Tao recibe su primer dan, inclinará su cabeza agradecido. Al recibir su segundo dan , inclinará su cabeza y sus hombros. Al recibir su tercer dan, se inclinará hasta su cintura y se irá caminando calladamente a lo largo de alguna pared para que la gente no lo vea y no se den cuenta de él."
Funakoshi era un hombre de Tao. Nunca colocó énfasis en competencias, ni en romper marcas ni en campeonatos. Colocó énfasis en la autoperfección individual. Tenía fe en la decencia y respeto que nos debemos un ser humano al otro. El fue el Maestro de Maestros.
Masatoshi Nakayama
Nació el 6 de abril de 1913, en Kanazawa, Japón, en una familia samurai de instructores de kendo. Su padre, Naotoshi, estudió judo y era médico del ejército. Desde que el señor Nakayama se estableció en Taipei, Taiwán, fue allí donde el joven Masatoshi pasó sus años de la escuela primaria. Además de sus estudios académicos, se dedicó a la practica de kendo, judo, natación, esquí, tenis y atletismo.
Su abuelo, Naomichi Nakayama, además de ser instructor de kendo, fue cirujano en Tokio. Naotoshi había seguido los pasos de su padre en la medicina y naturalmente esperaba que Masatoshi hiciera lo mismo. El futuro maestro de karate-do, sin embargo, había desarrollado un interés fuerte visitando y estudiando a China. Por consiguiente, presentó en secreto los exámenes de ingreso a la Universidad de Takushoku, que se especializa en preparar a los estudiantes para trabajo extranjero.
En 1932, cuando Nakayama llegó a Takushoku para empezar sus estudios, pensó en continuar su práctica de kendo. Pero, debido a que leyó mal el horario, se presentó al dojo cuando el equipo de karate estaba practicando. Quedó fascinado por lo que vio y fue invitado a regresar la próxima clase. Como él mencionaría después, "yo me olvidé completamente del kendo".
En esos momentos, Sensei Funakoshi estaba activo enseñando y el entrenamiento era agotador. Sólo aproximadamente el 10% de los estudiantes duraban más de seis meses. Los entrenamientos consistían en 50 ó 60 repeticiones de una sola kata, y al rededor de 1000 golpes al makiwara.
La generación de Nakayama, se había formado practicando kendo o judo y así todos estaban acostumbrados a los varios tipos de encuentros donde enfrentaban a un antagonista real. Esto llevó al desarrollo e inclusión en la práctica del karate el combate de cinco, tres, y un paso en 1933, combate semi-libre en 1934, y combate libre en 1935. En otoño de 1936, Nakayama y otros estudiantes de Funakoshi dieron la primera exhibición pública de estos nuevos métodos de entrenamiento en una demostración en el Centro Cívico de Tokio.
Además de sus cinco horas diarias de práctica de karate, Nakayama siguió un curso académico en historia y lengua china. Pasó 3 o 4 meses en Manchuria durante 1933, como estudiante de segundo año, y regresó a China en 1937 en un programa de intercambio de la Universidad de Pekín y se quedó a trabajar para el gobierno chino.
Durante su estancia en China, Nakayama continuó practicando y enseñando karate, pero también estudió varias artes marciales chinas. No alcanzó a participar en la formación del primer dojo construido para el karate en Japón: el Shoto-kan y se salvó de los horrores de la Segunda Guerra Mundial que se experimentaron en su país.
En su retorno a Japón, Nakayama encontró que varios de sus compañeros de karate, así como el propio dojo Shoto-kan, habían perecido en la guerra. Él empezó a organizar clases de nuevo y, en mayo de 1949, ayudó a fundar la Asociación Japonesa de Karate (JKA). Aunque Funakoshi era la cabeza honoraria de la nueva organización, él tenía 81 años en el momento de la fundación, y escogió a Nakayama como Instructor Principal de la J.K.A.
En 1947 Nakayama se convirtió en el entrenador del equipo de karate-do de la Universidad de Takushoku. En 1952 se le contrató como parte del personal de educación física y ascendería a director de esa sección en el futuro. Entre su muchos logros están la creación del karate-do deportivo, el programa de entrenamiento de instructores de la J.K.A., y la expansión del karate-do a los Estados Unidos y el resto del mundo.
En 1965 publicó su libro "La Dinámica del Karate" (2 tomos) y en 1977 la serie "El Mejor Karate". Otros libros de gran reconocimiento son: "Las Katas de Karate" (5 tomos) y "Karate Superior" (11 tomos).
El 14 de abril de 1987, Masatoshi Nakayama murió a la edad de 74 años. Hasta su muerte, continuó viajando, enseñando, escribiendo libros sobre karate-do (más de 20), y vigilando el devenir de la J.K.A. en una organización mundial de más de 10 millones de personas en 155 países. Él fue un verdadero maestro de karate-do que absorbió completamente toda la filosofía, técnicas e ideas de Funakoshi, y gastó toda su vida transmitiéndolas al mundo.
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